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Entre las casas y construcciones pinariegas del pueblo destaca un caserón, de piedra vieja, con amplios balcones y mucha luz. Se trata de Casa Rómulo, un edificio que alberga en su interior una cafetería, un restaurante y un hostal con todo tipo de comodidades destinadas a complacer al viajero. Y merece la pena degustar, de su amplia cocina pinariega, las recetas de comida casera, sus exquisitos asados al horno de leña y una gran variedad de platos de hongos y setas de la zona, muy apreciada por su gran valor micológico. De sus habitaciones puede decirse, sin temor a equivocarse, que son acogedoras, limpias y capaces de mitigar los cansancios que aparecen cuando se han recorrido bien la Sierra de Urbión y las fuentes del Río Duero.